«¡Que alguien pare, coño!»
Mariano Rajoy

“Ser o no ser” y la tiranía de las etiquetas sociales

martes, 13 de marzo de 2018 • 10:12h

Autor:

«Encontré que la mejor manera de
contarlo era desde la honestidad»

Esther Paredes

“Ser o no ser” es un cortometraje que recuerda lo absurdas que son las #etiquetas sociales precisamente en una época en la que parecen #imprescindibles

Clasificamos a las personas con etiquetas en un claro afán de controlarlas y no tenerles miedo aunque sea un arma que apunta hacia ellos. Y eso que algunas parecen positivas: es lista, es guapa, es alegre… Pero si alguna vez deja de serlo ¿le pasará algo? Está seria, qué raro. Los raros somos nosotros.

Puedo aseguraros que no soy la misma antes de tomarme el café de la mañana, que la de después. Y mucho menos soy la misma Esther los lunes que los viernes. Soy compleja, no puede definirme un listado de palabras.

Como ejemplo os diré que no soy miedosa, pero tengo pánico a volar. Dedos que son garras apretando los reposa brazos, respiración agitada y ojos como platos. Estas señales las supo leer a la perfección Reichel Delgado la primera vez que volamos juntas después de un fin de semana de trabajo. Así que me cogió de la mano y me habló: «Nena, ¿sabes? tengo una idea para un corto… Tengo un amigo, Ripeu, que es muy buen actor pero hay papeles que no le dan porque es de raza negra, es #negro».

Me olvidé del nudo en el estómago y lloré de la risa cuando me explicó cómo aborda ella el tema, con tanta naturalidad que nos deja al resto en evidencia. Detecté que había una buena historia. Ella sabe de qué habla porque es coach de actores y los prepara para los castings.

Reichel me propuso escribir el guión de esta idea para tres personajes: Miquel Ripeu, Elías Torrecillas y ella misma serían los actores. Tenía que ajustar al milímetro cada frase para que la etiqueta de ser negro no pareciera negativa. Porque de eso no iba el corto. Lo negativo es empeñarnos en clasificar a los demás. Tenía dos minutos y medio para presentar a los personajes, el conflicto y hacer comedia. Ufff. Encontré que la mejor manera de contarlo era desde la honestidad que me había transmitido Reichel y creo que funciona.

A la hora de dirigirlo me planteé que lo mejor sería aprovechar que los tres actores son amigos y se conocen mucho. Porque de esta manera podían hablar de un tema tan delicado sin herir la sensibilidad de nadie.

Pero ya he contado bastante. Paso de que me llaméis #pesada. Mejor os cuenta la propia Reichel:

Me da mucho coraje, que actores súper buenos vayan a castings y no les cojan por culpa de los prejuicios. Y no creo que sea un problema de los directores de casting, sino de la sociedad en la que vivimos. No estamos acostumbrados a ver a un Policía Nacional o a un cirujano de raza negra. En el caso de Ripeu pasa muchas veces y es injusto porque es muy buen actor. Las etiquetas no sirven para nada. Las únicas que nos deben importar son las de la ropa y, si me apuras, las de las Redes Sociales.

Creo que en el corto esto se refleja perfectamente por eso estoy muy contenta con el resultado. En dos minutos y medio el mensaje queda claro. Ser yo la que represente esta postura me parece que consigue que funcione mejor. A la gente que lo ve le está gustando mucho y lo están compartiendo. Hace que me sienta orgullosa del buen trabajo en equipo que hemos conseguido.

Todos los que han participado son amigos míos y lo hemos pasado muy bien. Toni Rey, Santi Vidal, Pol Forès, Rosa Domingo, Efrem Carbó, Eduard Vilà, Raúl Arias y . Se trabaja muy a gusto con los colegas. Se han embarcado en el proyecto por mí. Sin pedir nada a cambio. Tengo grandes amigos y los adoro. Se motivaron con el corto después de leer el guión y contarles la motivación que me llevaba a querer hacerlo realidad.

Y, curiosamente, Ripeu fue el último que se enteró jajaja. En fin, pensando ya una nueva aventura.

Pues por mi parte, Reichel, volamos de nuevo cuando tú quieras.

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